No entrego archivos, entrego proyectos completos. Cada trabajo pasa por tres fases bien diferenciadas. Puedes entrar en cualquier punto, pero la magia suele pasar cuando las tres se conectan.
Diseño webs que cuentan una historia y además funcionan.
Hay proyectos que quedan bien. Hay proyectos que funcionan. Y hay proyectos que la gente recuerda. Quiero los tres, siempre.
Cada proyecto empieza con una pregunta real: ¿qué tiene que resolver esto?Antes de tocar Figma o escribir una línea, pongo foco en dar valor al producto siempre desde una regla. Creatividad. Mis proyectos convierten porque tienen un enfoque creativo que intenta marcar la diferencia
Trabajo solo, de forma deliberada. Sin capas de gestión, sin juego de teléfono entre cliente y ejecutor. Cuando hablamos, hablas directamente con la persona que va a construir tu web.
La mayoría de proyectos fallidos empezaron con una reunión donde se habló de colores antes de entender el problema. Yo empiezo al revés.
Mapeo el problema. Entiendo quién usa el producto, qué espera encontrar, dónde se pierde hoy. Sin eso, el mejor diseño del mundo es decoración.
El diseño visual no es decoración. Es comunicación. Cada decisión de tipografía, color y espacio tiene una razón. Si no la tiene, la cambio.
Diseño sistemas, no pantallas. Un componente bien diseñado se reutiliza, escala y mantiene. Una pantalla bonita es solo una pantalla bonita.
La fase donde la mayoría de proyectos pierden lo que el diseño había ganado. Yo no lo permito. El código es la última capa de diseño.
HTML semántico, CSS que no se rompe, JavaScript sin dramas. Rendimiento real, accesibilidad de serie, sin deuda técnica que te explote en seis meses.
El vibecoding no es magia y no es trampa. Es una forma de trabajar que acelera los procesos repetitivos para dedicar más tiempo a lo que importa: las decisiones de diseño que hacen que un proyecto sea distinto.
Muchas agencias usan AI y no lo dicen. Yo lo digo porque creo que es parte de la propuesta de valor, no una debilidad que esconder. Mis clientes reciben proyectos más rápidos, más iterados y con más variantes exploradas.
Lo que AI no puede hacer: tener criterio estético. Saber cuándo algo funciona aunque no sepas por qué. Entender qué es lo que tu cliente realmente necesita aunque no sepa describirlo. Eso sigue siendo trabajo humano. Mío.
No tengo paquetes de precio fijo porque ningún proyecto es igual. Pero sí tengo tres formas habituales de colaborar. Si no encajas en ninguna, me lo cuentas y lo vemos.
Cuéntamelo. Sin formulario largo, sin call de discovery de 45 minutos. Un email describiendo qué quieres construir y por qué. Con eso puedo darte una respuesta real.